Pintores Surrealistas

Un sabio de la Ciudad del Tatio convocó a los pintores para que pintasen un cuadro de estilo surrealista. Los pintores de la ciudad acudieron y preguntaron:
 

– ¿Cuál debe ser el tema? ¿De qué debe tratar?

 
El sabio les contestó:
 
– Pintad un cuadro de un burro comiendo paja.
 
Entonces todos los pintores, después del tiempo indicado, se presentaron con sus obras para mostrarle al sabio. En medio de ellos se presentó también un pintor, cuyo cuadro estaba en blanco, sin nada.
 
El sabio preguntó:
 
– ¿Es que no pudiste pintar nada?
 
El artista contestó:
– No, si que he pintado. Usted mismo puede verificarlo.
El maestro y los demás pintores comenzaron a mirar todo el cuadro en blanco. Los pintores surrealistas, al no ver nada en él, preguntaron:
-¿Dinos donde está el burro?
El hombre contestó:
– El burro se ha marchado después de comerse la paja.
Ellos afirmaron:
– Muy bien, pero ¿dónde está la paja?
El otro siguió:
– Se la comió el burro.
Entonces preguntaron los surrealistas:
– ¿Entonces qué quedó?
El pintor contestó:
– He pintado lo que había antes de que el burro y la paja apareciesen, y lo que queda después de que el burro y la paja han desaparecido.
Y todos protestaron a gritos:
– ¡Pero si esto es un cuadro en blanco!
El otro concluyó:
– Esto es todo lo que queda: ¡este vacío, ésta vaciedad, esta nada!
 
Lo que siempre queda es la verdad, lo real: ese vacío, esa nada, esa vaciedad. El ser humano es como una ola de mar que aparece y desaparece. Estaba allí como la flor por la mañana, por la tarde se habrá desintegrado, habrá desaparecido, se habrá destruido. En cambio el vacío no se destruye nunca.
 
Ohslho
La Paz, 03 de junio del 2012
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