De Leñador a Medico

En una humilde choza del bosque, vivía un malgeniado leñador con su mujer, a quien hacía constantemente víctima de su mal humor, llegando a extremo de golpearla duramente.   La buena compañera soportaba todo con santa resignación, pensando que algún día cambiaría el mal genio de su esposo. Pero ya aburrida de este estado de

El Fiel Juan

Un rey muy anciano, antes de morir, hizo llamar a su servidor Juan, que era su preferido debido a su probada fidelidad. – Mi fiel Juan –le dijo–, se acerca mi fin, y sólo me preocupa la suerte de mi hijo, que es aún muy joven, y no moriré tranquilo si no me prometes velar

Las Tres Plumas

Este era un rey que tenía tres hijos, siendo el pequeño muy bueno en modesto; en cambio, los dos mayores, eran vanidosos y presumidos. El menor era conocido con el sobre nombre de Simplón. Cuando el rey vio acercarse la hora de su muerte, decidió dejar el trono al hijo que le trajera el más

El Astuto Picotin

Picotin había quedado huérfano desde muy tierna edad, y se ganaba la vida ayudando a llevar  paquetes a encopetadas señoras; otras veces vendiendo periódicos y, en otras, lustrando los zapatos de los transeúntes. Pero un día, en que llovía mucho y en que no tuvo clientela, sintió un hambre  terrible. Iba de restaurante en restaurante

Hacia la Luz

Dentro de un pozo hondo y algo oscuro, del cual sacaban agua las gentes del pueblo, vivía una familia de sapos, a la cual, el cubo de sacar agua, daba, de vez en cuando, algunos sustos. Cierto día, el sapo menor de la familia empezó a sospechar que el mundo era más grande que el

El Rey de la Montaña de Oro

Este era un acaudalado mercader, que tenía la esposa más buena y dos hijitos que eran unos angelitos. Un aciago día, naufragaron sus dos barcos en los que iba toda su fortuna, y el mercader quedó arruinado. Lo único que le quedó fue una pequeña tierra de labranza. Un día, en que se paseaba por

El Caballo Encantado

Un día se presentó en la Corte de Sha de Persia, un mago conduciendo un feo y escuálido caballo, que andando solo en tres patas, no hacía más que provocar la risa de todos. – No reirías así, si supieses el mérito de mi caballo -le dijo el mago al Sha-. Si tu hijo, el

La Mesa, el Burro y el Palo

Este era un viejo sastre muy pobre y con tres  hijos, cuyo único bien era una cabra a la que mimaba en extremo. El hijo mayor llevo un día a la cabra a pastar, y, tras un momento, le preguntó si estaba satisfecha. – Completamente;  ya no podía comer más –contestó ésta. Al volver a

La Vieja de los Gansos

En casita, en medio del bosque vivía una viejecita con sus gansos y una criada  fea que cuidaba de ellos. La anciana segaba ella misma hierba y saludaba amablemente a todos los campesinos; pero éstos, sin saber por qué, le tenían miedo. Un día cuando ataba una haz de hierba y ya se disponía a

La Mujer, el Pescador y el Pez

En una choza humilde, sobre un acantilado junto al mar, vivían un laborioso pescador y una mujer muy ambiciosa. Marido y esposa reñían a menudo por su pobreza, pues la pesca sólo daba para comer y vestirse humildemente. La mujer andaba recriminando a su esposo, como si él fuera el culpable de su estado miserable.

El Sastrecillo Astuto

Poncho era un sastrecillo muy querido en el reino, pues, al par que buen sastre, era célebre por su habilidad para resolver los trances más difíciles. Cierto día, mientras cosía, una nube de asquerosas moscas revoloteaban sobre un delicioso alfajor. Las espantaba, pero estos molestos insectos volvían una y otra vez al rico pastel. Irritado

Grisélida

Hubo, una vez, un rey que sentía una rara aversión a las mujeres, y por eso se negaba rotundamente a casarse, a pesar de los consejos de sus cortesanos, que le hacían ver la necesidad de asegurar la sucesión en el trono.   El soberano afirmaba que, por desgracia, no había una mujer enteramente dócil,

El Pato de Oro

En un remoto país, hubo una agraciada princesa que se llamaba Alegría; pero paradójicamente, era muy triste, no obstante las fiestas que había en palacio de su padre, el rey. Esta constante tristeza que se reflejaba en el rostro de la bellísima joven, era la preocupación permanente de su padre, quien trataba por todos los

El Ruiseñor

En el maravilloso país de la China existió, hace mucho tiempo, un emperador que tenía una hija llamada Litay Fo. El monarca era sordo y, por lo tanto, no apreciaba las delicias de la música ni el trinar de los pájaros.  Una tarde, en que Litay Fo se paseaba por los exóticos jardines del palacio

El Doctor Sabelotodo

Este era un pobre leñador, que ganaba el sustento de su hogar con la leña que acopiaba en el monte y que transportaba a la ciudad en una vieja carreta tirada por dos bueyes. Nuestro hombre se llamaba Cangrejo, y era muy trabajador, aunque ingenuo e ignorante. Cierto día, la criada de un médico le

Lluvia de Estrellas

Hace muchísimos años, una ciudad fue víctima de los estragos de una espantosa epidemia. Algunos hogares quedaron vacíos, pues todos sus componentes murieron. Todo era desolación, hambre y dolor por la ciudad. Pero entre las personas que lograron salvarse de la epidemia estaba una pobre pero lindísima niñita de corta edad, la cual perdió a

El Burrito que quiso ser Ladron

Burrito poseía una hermosa casita de madera, con huerto y abundante forraje.   A Burrito le agradaba mucho tomar el sol delante de su casita en el invierno, y también guarecerse bajo su sombra cuando el sol calentaba el suelo.   Había algo que no le gustaba. Ese algo era el trabajo. Burrito tenía que

El Enano Barabay

En un remoto país vivía un molinero, con su hermosísima hija. El padre la quería tanto, que siempre andaba ensalzando sus méritos. No mentía, pues la joven además de bella, era muy habilidosa. Cierto día, el buen molinero dijo delante del rey:   — Mi hija es tan lista, que puede hilar paja y convertirla

La Bella y la Bestia

Hace muchísimo tiempo había una joven buena y hermosa, a quien las gentes del lugar la llamaban: la Bella. Llamarla así no era sino una expresión de admiración por la perfección física y espiritual de la muchacha. El padre de la joven, un acaudalado comerciante, cayó, de la noche a la mañana, en la miseria

El Lobo y los Siete Cabritos

Mamá Cabra vivía en una hermosa casita de campo en medio del bosque. La casita era blanca, con ventanitas azules y tejas coloradas. Mamá Cabra tenía siete lindos cabritos. Bele se llamaba el mayor, que era negro como el carbón. Bolo era el segundo, de pelo castaño y brillante. Boli era el tercero, pero era

Nicolasín y Nicolasón

Hace mucho tiempo, hubo un pueblo donde vivían dos hombres que tenían el mismo nombre: Nicolás; aunque eran diferentes en todo y ni siquiera eran parientes. Uno era rico y poseía cuatro caballos para las labores de labranza; y el otro era pobre y solo tenía un caballo. La gente les llamaba Nicolasón y Nicolasín,

Blancanieves y Rojaflor

En una sencilla casita de campo vivía una buena mujer. La casa tenía un pequeño jardín donde crecían dos rosales: uno de ellos daba rosas blancas y, el otro, rosas rojas. Como la viuda tenía dos hijas, tan bonitas como las flores de los rosales, todos las conocían con los nombres de Blancanieves y Rojaflor.

El Pozo Mágico

Había una madre viuda que vivía con sus dos hijas, Alda e Hilda. La primera era fea, desatenta y perezosa; en tanto que la segunda era hermosa, atenta y laboriosa. La madre prefería a su primogénita, y señalaba para la pequeña las más pesadas tareas de casa. Un día en que Hilda, ya cumplidas sus

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