El Enanito Curioso

Este era un rey que tenía una hija, quien, no obstante de sus riquezas, no era feliz. Estaba enferma y los médicos no acertaban a curarla. Un día, el hada madrina de la princesa, le dijo al rey. — La princesa sólo se curará si come una manzana del árbol que crece en el huerto

El Sultán y la Palmera

“Sembrad el bien y cosecharéis el bien”, era la máxima que solía decir un sultán, que se hizo querer de todos sus súbditos, porque raro era el día en que no salía de palacio para realizar alguna buena acción. Un día, en que el sultán enfermó, las cercanías del palacio se vieron concurridas por una

Estrella de la Mañana

Cuando murió el rey de cierto lejano país, dejó su inmensa fortuna a sus dos hijos: el príncipe Asín y la princesa Estrella de la Mañana. Tan caprichoso y tan dado a las diversiones era el príncipe, que pronto derrochó no sólo su herencia, sino también la de su hermana, quedando ambos en la miseria.

La Niña de Nieve

En una rústica vivienda, al pie de una nevada montaña vivían dos viejecitos. Un día, el viejo Tomás, entrando a la cabaña con un haz de leña, dijo a su esposa que estaba muy triste: — Sal, mi querida Julia y verás qué gracioso muñeco de nieve han hecho los niños. Los dos viejos se

Los Mejores Amigos del Mundo

En la ciudad de Esmirna, cerca del mar Egeo, vivían dos comerciantes muy amigos: Faruk y Amet. Un día, Amet vendió sus bienes para ir a La Meca, pues como buen musulmán, no quería morir sin haber rezado ante la Caaba, famoso santuario árabe. Fue a despedirse de su amigo Faruk y le dijo: —

El Cuento de la Sirenita

Hace mucho tiempo, cuando el fondo del mar tenía hermosos palacios de mármol y coral, habitados por bellas sirenas, había entre ellos uno que se decía estaba encantado. La más joven de la seis princesas sirenas que vivían en aquel palacio encantado se sentía desgraciada, no obstante poseer el cutis de rosa y los ojos

Los Tres Hermanos y el Ángel

Eran tres hermanos pobres, quienes poseían, por única riqueza, un frondoso peral que cuidaban cada día por turno. El buen Dios quiso ayudarlos, pero previamente los puso a prueba. Les envió un ángel vestido con una andrajosa túnica, quien dijo al joven que aquel día cuidaba el peral: — Dame una limosna por Dios, que

Los Pájaros y las Cerezas

En un bellísimo país hubo un rey, a quien le gustaban mucho las cerezas, y para tenerlas siempre en su mesa y deleitarse con ellas, las hacía traer en enorme cantidad desde las más lejanas regiones de su reino. Como la travesía era larga y penosa, a veces las cerezas llegaban a la mesa del

El Pastorcito Sabio

Hubo un rey jactancioso que pretendía ser el hombre más sabio del mundo que cuando conocía a una persona, lo primero que le preguntaba era esto: — ¿Quién es la persona más sabia del mundo? — El rey es la persona más sabia el mundo —contestaban todos complacientes, porque temían al soberano. Un día, el

Los Frutos Prodigiosos

Un rey, antes de emprender un largo viaje, llamó a sus tres hijas, a quienes amaba mucho y, por turno, les hizo una pregunta: — Mira, hija mía – d i j o a la mayor-. Voy a viajar al país vecino y deseo traerte un regalo. ¿Qué quieres que te compre? — Tráeme un

El Arbol con Estrellitas

Aquella noche reinó mucha alegría, tanto en el cielo como en la tierra, porque había nacido el niño Jesús. Cerca de la cueva del pesebre crecían una palmera, un abeto y un olivo. Y estos árboles vieron que los pastores venían a la cueva con regalos que ofrecían al recién nacido. Asimismo, la gente del

Los Diez Toneles de Aceite

Este era un muchacho que vivía solo en la casa heredado de sus padres, en una antigua ciudad de Persia. Frente a la casa del joven vivía un rico mercader en un lujoso palacio. Pero este hombre no podía dormir pensando en el modo de adueñarse de la casa de su vecino. Una mañana, el

Alicia en el País de las Maravillas

Una tarde, la hermosa Alicia había ido al campo con su mamá. Se puso a jugar y a perseguir a las multicolores mariposas que volaban de flor en flor. Jugó tanto que sintiéndose cansada, se sentó a la sombra de un árbol, dispuesta a leer un libro de cuentos. Como hacía mucho calor, la niña

La Flor de Lilolá

Hubo un rey y una reina que tenían tres hijos varones. El soberano iba perdiendo la vista, pero, ninguno de los médicos del reino pudo curarlo. Más, un día llegó un extranjero que vio al rey y le dijo que sólo lo curaría con la flor de Lilolá. Entonces el hijo mayor montó a caballo

El Soldadito y la Bailarina

Pepito deseaba tener, entre sus juguetes, unos coloreados soldaditos de plomo. Se imaginaba alinearlos y hacerlos formar como aquellos soldados del cuartel frente a su casa. El cielo escuchó sus anhelos, pues su padrino le regaló en su cumpleaños una caja grande de soldaditos de plomo. Con la ansiada caja en sus manos, subió anhelante

La Ratita Mujer

Cuando un honrado labrador musulmán trabajaba en su huerta, vio a sus pies una ratita que dejó caer un cuervo. El hombre llevó a la ratita a su casa; pero temeroso de que se comiese su trigo, pidió al Profeta que la transformase en una joven, pedido que le fue concedido. Diose cuenta que la

La Pregunta

Una vez, un rey musulmán envió a cobrar tributo a los cristianos de una provincia de su dominio. Los cristianos consultaron con sus monjes si no habría medio alguno de evitar el pago, ya que ese año las cosechas fueron escasas. — Iré a la corte del rey musulmán —dijo uno de los monjes consultados—

Los Dos Hermanitos

Hubo dos hermanitos, niño y niña, que vivían víctimas de los malos tratos de su madrastra. Ésta los aborrecía porque eran bien parecidos; en cambio, su propia hija era fea, coja, y, por añadidura, tuerta. Cansados de sufrir, los dos hermanitos, aprovechando de un descuido de la madrastra, huyeron de aquel hogar. Caminaron largas horas,

La Piel de Asno

En un bello país, vivía un rey al que sus súbditos amaban y obedecían. Como la esposa del soberano era muy bondadosa, las hadas del bosque quisieron hacerle un regalo. Después de discutir un buen rato, acordaron obsequiar a la reina el asno de las monedas de oro, que vivía en las altas cumbres de

Mira, Gato

Hubo, una vez, un hombre de modesta condición que se casó con una joven rica, pero con la promesa de que ella no trabajaría nunca y de que jamás le levantaría la mano. De esta manera, el hombre tenía que trabajar de sol a sol, con días de lluvia o de viento, y cuando volvía

La Luz de la Tierra

Hubo una vez, una casa tan grande y tenebrosa, que nadie se atrevía habitar porque corrían muchos rumores acerca de su embrujamiento. El dueño de casa tuvo que ofrecer un premio a quien pasase toda una noche dentro de ella. Por el señuelo, muchos valientes de la comarca se atrevieron a pasar una noche; pero

La Niña de la Virgen

En una miserable cabaña del bosque, Vivian un labrador con su mujer y su hijita de tres años.Tan pobres eran, que a veces no tenían un pedazo de pan para saciar el hambre de la niña. Mas, cierta mañana, el leñador se encontró con una hermosísima dama, vestida con un manto azul y con una

El Jardín del Paraíso

Este era un inteligente príncipe, que había estudiado mucho de Geografía, de modo que conocía exactamente dónde se encontraban todos los lugares del mundo. Lo único que atormentaba al príncipe era no poder precisar la ubicación del Paraíso Terrenal, no obstante haber revisado muchos libros. Por eso, decía a menudo: – Si yo hubiera estado

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