El Almendro

Hace mucho tiempo, vivían en un hogar una cariñosa madre, un sacrificado padre y un niño que era la delicia de los dos. Como el chico era objeto de los mimos de sus padres, creció muy engreído. La madre murió víctima de una rara dolencia, y viéndose el padre solo y joven, se casó nuevamente.

El Pajaro de Oro

En un lejano país del Oriente, hubo un rey que guardaba con orgullo un árbol que producía manzanas de oro. Este árbol era cuidado especialmente por un labriego. Pero, un día, éste se presentó ante el rey muy asustado. — Majestad —le dijo—, anoche han robado una manzana del árbol. Voy a poner a mi

Gulliver en el País de los Enanos

Gulliver, el gigante viajero, llegó al país de Liliput en una de sus frecuentes correrías. El barco en que hacía la travesía se había hundido, pero como él sabía nadar, pudo ponerse a salvo llegando a la costa. Como se sentía cansado, al poco rato se quedó profundamente dormido. Cuando despertó, cuál no sería su

El Rey Pico de Loro

Un rey tenía una hija muy bella, pero altanera y orgullosa. El soberano dispuso una gran fiesta en el palacio, y a ella concurrieron los más apuestos príncipes de los reinos vecinos. El rey hizo llamar a su hija para que escogiese marido entre ellos; pero ella los rechazó con desprecio. — ¡Qué tonel! —exclamó,

Blanca Flor

Rolando era un simpático príncipe, quien, por urgentes razones de Estado, debía contraer enlace. El joven no sabía a quién elegir para esposa hasta que un día, en que contemplaba las rosas de su jardín, le vino la idea de que debía casarse con una dama que se llamase Blanca Flor. Hizo conocer esta decisión

La Princesa Triste

En un paraje encantador junto al mar, vivía una bella princesa rubia, en su hermoso palacio de cristal. Las hadas más diestras le confeccionaban los más bellos vestidos con pétalos de rosa, y la blanca niebla marina peinaba su larga cabellera. Pero la princesita no era feliz, pues en su delicado corazón se anidaba la

El Gato con Botas

Cierta vez, hubo un molinero pobre que tenía tres hijos. Sintiéndose mal, reunió a sus hijos y les dijo que iba a hacer testamento. — A ti —dijo al mayor—, como eres el más fuerte, te daré el molino. Con él podrás ganarte el pan, como lo hice yo. A ti —dijo al segundo—, te

Ojos de Estrella

Un matrimonio lapón conducía su respectivo trineo jalado por un reno. La esposa llevaba a su hijita en los brazos, bien cubierta con una gruesa piel, y por eso le era difícil guiar el trineo y sostener a la criatura. Era Nochebuena y la nieve brillaba a los rayos mortecinos de la aurora boreal. Las

La Cosa Más Preciosa del Mundo

Hubo, una vez, una dama orgullosa y cruel, que era dueña de una gran flota de navíos. Llamó, un día, a uno de sus capitanes y le dijo: — Capitán, zarpe y búsqueme un gran cargamento de la cosa más preciosa del mundo. — ¿Qué es lo que desea, señora? —Preguntó el capitán. — Capitán,

El Rey de los Avaros

Este era un viejo avaro, que se privaba de comprar un plátano por no botar la cascara. “Piraña”, que así se llamaba el viejo, oyó hablar un día de un colega suyo apodado “Mano Dura”, de quien se decía que era el Rey de los Avaros. Quiso comprobarlo por sí mismo, y se trasladó al

El Traje Luminoso

Cierto día, Dios llamó a San Pedro y le dijo: — Baja a la tierra con este traje luminoso y busca a quien le venga a su medida y me lo traes aquí. Yo lo colmaré de dones y le haré feliz. San Pedro descendió sobre una altísima montaña. Bajó a la llanura y empezó

El Príncipe Feliz

Cuando concluyó la ceremonia de bendición de la estatua levantada en una ciudad al Príncipe Feliz, dijo el Alcalde: — Opino que la estatua es hermosa. Es lo único que hemos podido hacer en memoria del Príncipe Feliz. ¡A quién se le ocurre morirse tan joven, gozando de comodidades en su magnífico palacio! Que descanse

La Princesa Generosa

Cierta vez, una princesa tenía cuanto puede desear una hija de reyes. Era bellísima, vestía los más raros y costosos trajes y adornaba su persona con preciosas joyas. Además, sus padres complacían sin demora sus más insólitos caprichos. Sin embargo, la princesa no se sentía feliz. Y, a cada instante, presa de honda tristeza, se

El Campesino, el Oso y la Zorra

Un día un campesino estaba labrando su campo, cuando se acercó a él un Oso y le gritó: –¡Campesino, te voy a matar! –¡No me mates! –Suplicó éste–. Yo sembraré los nabos y luego los repartiremos entre los dos; yo me quedaré con las raíces y te daré a ti las hojas. Consintió el Oso

El Jarro de la Sabiduría

Hace muchísimos años, vivió un hombre que pretendía ser muy sabio y su fama se había extendido por toda la comarca. Se llamaba Sabino. Para conocerle y pedirle consejo, las gentes emprendían penosos viajes, sin importarles las mortificaciones ni los peligros del camino. Pero sucedió que aquellas gentes comenzaron a observar una indebida conducta. Sabino

La Criadita de la Virgen María

Mientras Jerusalén recobraba su habitual sosiego después de la celebración de la Pascua, en sus extramuros una pastorcita cuidaba unas ovejas. Sentada bajo un añoso olivo, se disponía a comer observada por su perrito, cuando éste, de pronto, levantó las orejas y comenzó a mover cariñosamente su cola. La actitud del perrito se debía a

El Gallito de la Veletas

Una hermosa gallinita blanca incubaba amorosamente doce albos huevos. Al cabo de veintiún días, comenzaron a salir uno, dos, tres, cinco, seis… hasta once pollitos amarillos y redondos como motas de tocador. Cuando se rompió el último huevo, salió un pollito fenómeno, pues no tenía más que un ojo, un ala y una pata. Por

El Trigo de los Gorriones

En una Nochebuena, en pleno invierno, el lago de la comarca estaba helado. El pueblo quedaba a un extremo de este lago y al otro, una casucha habitada por gente pobre. — Querido, ¿no vas a poner siquiera una gavilla de trigo para los pajaritos, hoy que es Día del Señor?  —dijo la esposa de

La Campana

Caminando, caminando, llegó hasta un apartado del espeso bosque y descubrió una pequeña casita rodeada de plantas trepadoras. El niño se quedó sorprendido. Colgada cerca del alero, medio escondida entre las hojas de las plantas, había una campanita azul. — No es posible que ésta sea la campana que busco —se dijo el niño—. Una

El Zarevich Cabrito

Eran un zar y una zarina que tenían un hijo y una hija. El hijo se llamaba Ivanuchka y la hija Alenuchka. Cuando el zar y la zarina murieron, los hijos, como no tenían ningún pariente, se quedaron solos y decidieron irse a recorrer el mundo. Se pusieron en camino y anduvieron hasta que el

El Hombre del Polo

Aquella animosa tripulación se había empeñado en arrancar secretos al Ártico, en las inhóspitas regiones del gélido Polo Norte. Navegaban en una excelente embarcación especial y todos los marineros sonreían optimistas, incluso Dino, el pequeño grumete, pensando en el blanco paisaje polar. Sin embargo, sus sonrisas se helaron, cuando se encontraron en medio del Océano

El Enanito Curioso

Este era un rey que tenía una hija, quien, no obstante de sus riquezas, no era feliz. Estaba enferma y los médicos no acertaban a curarla. Un día, el hada madrina de la princesa, le dijo al rey. — La princesa sólo se curará si come una manzana del árbol que crece en el huerto

El Sultán y la Palmera

“Sembrad el bien y cosecharéis el bien”, era la máxima que solía decir un sultán, que se hizo querer de todos sus súbditos, porque raro era el día en que no salía de palacio para realizar alguna buena acción. Un día, en que el sultán enfermó, las cercanías del palacio se vieron concurridas por una