Los Tres Hermanos y el Ángel

Quiero compartir con mis amig@s..!
  • Share this on Google+0
  • Share this on Linkedin0
  • Share this on WhatsApp
  • Pin this page0
  • Digg this page
  • Print this page
  • 0
Eran tres hermanos pobres, quienes poseían, por única riqueza, un frondoso peral que cuidaban cada día por turno.
El buen Dios quiso ayudarlos, pero previamente los puso a prueba. Les envió un ángel vestido con una andrajosa túnica, quien dijo al joven que aquel día cuidaba el peral:
— Dame una limosna por Dios, que tengo hambre.
El joven cogió unas peras de las ramas que le pertenecían y se las dio al pordiosero, quien se alejó muy contento.
Al día siguiente, el ángel disfrazado se presentó ante el segundo de los hermanos que hacía su turno. Le dijo:
— Soy muy pobre, jovencito. ¿Puedes socorrerme?
El joven cogió tres grandes peras de las ramas suyas y se las dio al mendigo, diciéndole humildemente:
— Es lo único que puedo darte.
— Es suficiente y que Dios te lo pague —dijo el ángel.
— Vino el turno al tercero de los jóvenes hermanos y éste también obró generosamente, como los otros. Dijo, entonces, el Señor:
— Veo que esos pobrecillos son buenos y deben ser premiados.
Envió, de nuevo, al ángel a la tierra al despuntar el alba, cuando los tres hermanos dormían sobre un mísero lecho.
— ¡Despertad! —Les dijo el ángel—. El sol se asomará pronto tras las altas montañas.
Los hermanos abrieron los ojos y vieron ¡a luminosa figura del enviado del Creador. Sobrecogidos por tal aparición, se pusieron de hinojos y le dijeron que no eran dignos de él.
— Sí lo sois, porque tenéis bondad. Seguidme —díjoles el ángel.
Llegaron al bosque y se detuvieron ante una vertiente de límpidas aguas. El siervo del Señor le dijo al hermano mayor:
— Dios quiere darte un don. Expresa, pues, tu deseo.
— Quisiera que vierta este manantial vino, en vez de agua.
El ángel señaló con su mano y, al instante, el agua se transformó en vino delicioso. Expresó el siervo de Dios:
— Este vino que mana sin cesar, es tuyo.
Prosiguieron el camino y se detuvieron donde muchísimas palomas picoteaban granos y gusanos.
— ¿Qué deseas tú? —preguntó el ángel al segundo hermano.
— Que estas palomas se conviertan en ovejas.
Entonces, a una señal del alado ser, la bandada de palomas se convirtió en un rebaño de gordas ovejas.
—Estas ovejas te pertenecen —corroboró el ángel.
Siguieron el camino y el ángel preguntó al tercer hermano:
—Expresa tu deseo y serás complacido.
— Desearía casarme con una mujer verdaderamente cristiana.
— Sólo hay tres mujeres en el mundo verdaderamente cristianas —afirmó el ángel—. Dos tienen su marido y la mano de la tercera, hija del emperador, ha sido pedida ya por cinco príncipes.
Con todo, el ángel condujo al joven hasta el monarca, a quien le dijo que su amigo quería pedirle una gracia.
— ¿Qué gracia? —preguntó, sorprendido, el rey.
— Te pido, oh Majestad, que me concedas la mano de tu noble hija —dijo, sonrojándose, el joven.
— ¿Estás en tu cabales? Tu pretensión es absurda. Hoy mismo ha de escoger mi hija al que será su esposo, entre los cinco ilustres príncipes que la pretenden. Tú no eres más que un joven pobre y no puedes alentar tal aspiración.
— ¡Oh, gran rey! Deja que Dios ilumine a tu hija en su elección— intervino el ángel.
— ¿Dios?… ¿Cómo puede ser eso? —-interrogó el rey.
— Pues, de este modo: Todos los jóvenes pretendientes a la princesita, incluyendo a este pobrecillo, deberán plantar la vid en el jardín real. La vid que mañana haya producido los racimos, nos revelará que el Señor ordena a tu bella hija que se case con aquél que la haya plantado.
— ¡Muy bien, acepto la proposición! —exclamó el rey.
Al día siguiente, la vid plantada por el humilde joven lucía con jugosos racimos de uvas. El soberano no tuvo más que ceder a la voluntad divina y dio la mano de su hija al joven.
Una vez casados, el ángel llevó a los desposados al bosque y les habló así:
— Sois sencillos y buenos y la riqueza no os interesa, fundad, pues, en la quietud del bosque, un hogar cristiano.
Pasó un año y el buen Dios quiso probar, de nuevo, la virtud de los tres hermanos. Al mayor, que con su industria de vinos era ahora rico, se le apareció el ángel como pordiosero, y le habló así:
— Buen hombre, ¿quieres darme un jarro de vino?
— ¿Un jarro de vino? Ni por asomo; si fuese generoso con todos los que me piden vino, acabaría en la miseria.
El ángel hizo una señal y del manantial que afloraba vino, volvió a manar, de nuevo agua cristalina. Y las bodegas, tinas, botas y damajuanas estaban ahora llenas de agua.
— ¿Qué ha sucedido? —gritó el hombre, presa de congoja.
— Que Dios te ha quitado los bienes que no mereces conservar — le dijo el ángel, que volvió a aparecérsele.
El enviado del Señor se fue, entonces, a ver al segundo hermano. Éste actuaba muy atareado entre sus rebaños.
— ¿Puedes darme un vaso de teche? —le preguntó el ángel.
— Figúrate qué me pasaría si tuviera que dar un vaso de leche a todo el que lo pida. ¡Vete y no fastidies!
Y, a una señal del ángel, desaparecieron los rebaños de ovejas, los corrales y la fábrica de quesos. El hombre, desesperado, chilló:
— ¿Qué sucede?
— Que Dios te quita lo que no mereces tener —sentenció el ángel, y se fue, luego, a ver al tercer hermano, quien con la ayuda de la princesa, su esposa, había levantado una modesta cabaña en medio del bosque.
Cuando apareció el ángel, la joven esposa estaba amasando panecillos. Les habló así el ángel, disfrazado de mendigo.
— Amigos míos, soy pobre y tengo mucha hambre. ¿Podrían darme algo de comer?
— Te damos, de corazón, todo cuanto tenemos — le dijeron amablemente, marido y mujer, alcanzando panecillos calientes y fraganciosos al que creían un pordiosero.
De inmediato, sucedió un milagro. El bosque se convirtió en un bellísimo parque y la humilde cabaña en un hermoso palacio. Los buenos esposos, asombradísimos, preguntaron:
— ¿Qué es lo que pasa?
— Que sois misericordiosos y Dios os premia.

Desapareció el ángel, quedando deslumbrados marido y mujer. No habían pedido ni pretendido nada, pero lo obtuvieron todo y fueron muy felices.
 

Del Folclore Ruso
La Paz, 11 de Noviembre del 2013
Quiero compartir con mis amig@s..!
  • Share this on Google+0
  • Share this on Linkedin0
  • Share this on WhatsApp
  • Pin this page0
  • Digg this page
  • Print this page
  • 0
Simple Share Buttons