La Recién Casada

Una mujer recién casada estaba hablando con una amiga. La amiga decía:
 
– Ese hombre es un borracho. No deberías haberte casado con él; será un problema costante.
 
La mujerreplicó
 
– No. No será un problema. Cambiaré sus hábitos. Quizás necesite algunos años, pero le haré dócil y obediente. Es un buen hombre; ya verás.
 
La amiga intervino:
 
– Ay Soyla, ¡vives en una fantasía! Yo he tenido un perro durante cinco años y he intentado enseñarle de todo, pero no conseguí resultado alguno. Por mucho que le digo no ladres, no me hace caso. Le pego, le dejo sin comer, pero adopta un aspecto triste que da pena. Entonces comienzo a sentir simpatía por él. Pero él no cambia su hábito de ladrar. Si un perro puede ser tan testarudo, ¿cómo crees que cambiarás a un hombre que, además, es un borracho? ¿No crees que estás alucinando?
 
La mayor parte de la gente está empeñada en cambiar a otros, en cambiar a su marido, a su esposa, a su hijo, a su hija, a su padre, a su madre, etc. Pero una sola cosa es necesaria: ¡Cambia tú, y todo el mundo cambiará!
Ohslho
La Paz, 22 de junio del 2012
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