Instrucción de Nasha a su Hija

Muchachas de toda laya solían acudir a la Gran Madre, Nasha. Ella, tras la muerte de Khishka, se dedicaba netamente a instruir a las jóvenes de la región.
 
También Estrella, una hija del norte, quien habiendo escuchado hablar de Nasha fue en su búsqueda pero, bella como era, unos bandidos la secuestraron en el camino y le condujeron por otras vías. La cosa terminó en nada.
 
Tholá, la hija de un gran hombre de negocios, fue también a ver a Nasha pero, en el camino cambió de parecer y se fue con el primer hombre que se cruzaba por allí. No cumplió su objetivo.
 
Muchas jóvenes intentaban encontrarse con la Gran Madre, emprendían el camino, pero algunas jamás pudieron verle. Sin
embargo aquellas, cuya decisión les era más apuesta, llegaban hasta ella y recibían instrucciones sabias para sus vidas. Nasha cumplía esa función de ser luz en la oscuridad de sus vidas.
 
Un día, estando reunida con su hija, con ocasión de los preámbulos de contraer matrimonio con un pretendiente de la nación vecina, le instruyó en estos términos:
 
– Hija mía, ahora es el momento propicio para decirte que los hijos que han de venir de ti serán igual que tus dedos, ninguno es igual al otro. Todos son diferentes, porque la existencia no repite moldes. Si comprendes esto serás una Gran Madre. 
 
Sucesivamente, pronunció la bendición:
 
– Hija, que seas madre de diez niños y tu décimo primer hijo sea tu marido; y a menos que te transformes en la madre de tu marido, no habrás triunfado como esposa verdadera. Si esto cumples, el favor de toda la Existencia estará contigo.
 
 
Ohslho
La Paz, 04 de Agosto del 2012
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