Regalo de Amor

Cierta vez una mujer reprendió a su pequeña hija por desperdiciar un pliego de papel para regalo que había comprado el día anterior. Ciertamente esto significaba un gasto insulso para la madre ya que la familia, por entonces, pasaba necesidades y que además había observado cómo su hija trataba de envolver una caja de cartón.

Qué es el Eco

Padre e hijo decidieron salir de excursión hacia las majestuosas montañas de su pueblo. De pronto, el niño se tropezó y gritó: – ¡Ayyy! Sin embargo, para su sorpresa, escuchó inmediatamente un juejido igual: ¡Ayyy! Entonces, el chaval preguntó con ansiedad: – ¿Quien está ahí? Pero, sorprendido por segunda vez, escuchó las mismas palabras que

El Ángel de los Niños

Refiere una antigua leyenda que un niño, próximo a nacer, preguntó a Dios: – Me vas a enviar mañana a la Tierra. Pero ¿Cómo viviré allá, siendo tan pequeño y tan débil? – Entre los muchos ángeles escogí a uno que te espera, –contestó Dios–. – Pero aquí en el cielo no hago más que

El Valor de Insistir

Había una vez una niña pequeña que quería una muñeca. Cada tarde, se hincaba a decir sus oraciones, y a recordarle su deseo a Dios. Decía: – Por favor Dios, dame una muñeca para Navidad. Sin embargo, la Navidad llegó y pasó normalmente; no llegaba muñeca alguna para la niña. El cumpleaños de la niña

Las Tres Pipas

Una vez un miembro de la tribu piel roja se presentó furioso ante su jefe para informarle que estaba decidido a tomar venganza de un enemigo que lo había ofendido gravemente. Quería ir inmediatamente y matarlo sin piedad. El jefe lo escuchó atentamente y luego le propuso que fuera a hacer lo que había pensado,

La felicidad

Un potentado padre de familia llevó a su hijo a una excursión por el campo. Quería que viera cuán pobre era la gente allí, que entendiera el valor de las cosas y lo afortunados que eran ellos. Estuvieron todo el día en la granja de una familia campesina muy humilde. Al concluir el paseo, estando

La Vasija Agrietada

Un hombre tenía dos grandes vasijas que colgaban a los extremos de un palo y que llevaba encima de sus hombros. Una de aquellas vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie, desde el arroyo hasta la casa de su patrón;

La Elección

Un joven, que ya no podía más con sus problemas, cayó de rodillas y, orando, dijo: – Dios, no puedo seguir más. Mi cruz es demasiado pesada. Dios, como siempre, acudió y le contestó: – Hijo mío, si no puedes llevar el peso de tu cruz, guárdala dentro de esa habitación, después abre esa otra

Damián, el Turbulento

El mal genio de Damián, el Turbulento, lo convertía, a veces, en una fiera, cometiendo faltas tan graves, que tardaba mucho tiempo en recobrar la tranquilidad. Pero Damián, en estado normal, era un hombre bueno, laborioso y caritativo.  Su caballo tordillo tan pronto recibía tiernas caricias de su amo como palos recios, y su inseparable

El Agua de la Vida

En un lejano país, un viejo rey se enfermó gravemente. Ningún médico pudo acertar en su curación, lo cual fue motivo de una gran tristeza para su pueblo y para sus tres hijos. Pero una tarde, en que paseaban los tres jóvenes por el jardín, vieron un misterioso anciano, que les dijo: — Vuestro padre

Los Duendecillos

Girilo era un zapatero muy pobre, que pasaba su vida trabajando de sol a sol sin poder salir de su miseria. Cuando no le quedó cuero para hacer un par de zapatos, ni dinero para comprarlo, salió a la calle a ver qué se podía hacer. Caminando llegó a la orilla de un río, y

Los Dos Viejos

Un hombre, que había tenido noticias de que existía un pueblo cuyos habitantes eran más viejos que Matusalén, decidió ir a conocerlos. Cuando paseaba por una de sus calles, vio en la puerta de una casita a un viejecito de más de cien años, el que lloraba a lágrima viva. — ¿Por qué llora así?

El Leñador y el Ogro

Un leñador, viéndose achacoso y viejo, decidió pagar sus deudas y así morir en paz. Tenía tres hijos que jamás le habían ayudado. A ellos les ordenó que cortasen madera en el bosque, para venderla y liquidar sus deudas. El hijo mayor, tras mucho rezongar, fue al bosque a cortar algunos árboles. Pero apenas descargó

Hans el Afortunado

Hans llevaba ya trabajando siete años en el taller y, durante ese tiempo, su conducta fue excelente; y aprendió tan bien su oficio que su patrón le tomó verdadero afecto. Pero sintió el muchacho deseos de ver a su madre y le pidió permiso a su maestro para que lo dejara partir. El maestro nunca

La Alfombra Voladora

Hace muchísimos años, vivía en la India una sabio sultán que tenía tres hijos: Hasán, Alí y Amed, jóvenes inteligentes, que eran el orgullo de su padre. El hermano del sultán había muerto en una cacería de tigres, dejando huérfana a su única hija: Nurinarda. Ésta fue recogida por su tío, el sultán, y creció

Pedrito

Pedrito era el último hijo de un pobre padre que tenía tantos hijos, que los dedos de las manos y de los pies no eran suficientes para contarlos. Le había nacido un nuevo hijo y no tuvo más remedio que salir a buscar a alguien que aceptara ser su padrino. Como caminaba sumergido en hondas

El Almendro

Hace mucho tiempo, vivían en un hogar una cariñosa madre, un sacrificado padre y un niño que era la delicia de los dos. Como el chico era objeto de los mimos de sus padres, creció muy engreído. La madre murió víctima de una rara dolencia, y viéndose el padre solo y joven, se casó nuevamente.

El Pajaro de Oro

En un lejano país del Oriente, hubo un rey que guardaba con orgullo un árbol que producía manzanas de oro. Este árbol era cuidado especialmente por un labriego. Pero, un día, éste se presentó ante el rey muy asustado. — Majestad —le dijo—, anoche han robado una manzana del árbol. Voy a poner a mi

Gulliver en el País de los Enanos

Gulliver, el gigante viajero, llegó al país de Liliput en una de sus frecuentes correrías. El barco en que hacía la travesía se había hundido, pero como él sabía nadar, pudo ponerse a salvo llegando a la costa. Como se sentía cansado, al poco rato se quedó profundamente dormido. Cuando despertó, cuál no sería su

El Rey Pico de Loro

Un rey tenía una hija muy bella, pero altanera y orgullosa. El soberano dispuso una gran fiesta en el palacio, y a ella concurrieron los más apuestos príncipes de los reinos vecinos. El rey hizo llamar a su hija para que escogiese marido entre ellos; pero ella los rechazó con desprecio. — ¡Qué tonel! —exclamó,